When i realize that i was going to unknown country to volunteer?

NEPAL

Feb. 2016

Nepal Voluntario

When i realize that i was going to unknown country to volunteer?

Nepal Voluntario

No soy persona de expresar mis sentimientos y mucho menos plasmarlos de forma escrita pero en esta caso me veo obligada a hacer una excepción porque se lo debo a Sujan.

Empecé mi locura un 8 de febrero de 2016 en el aeropuerto de Barcelona, allí fue dónde realmente me di cuenta de que me iba sola a un país desconocido para mi. No sabía lo que allí me iba a encontrar, ni siquiera si iba a volver, pero allí estaba yo, aparentando ser la mujer más segura y valiente del mundo dispuesta a cruzar medio planeta para hacer de voluntaria en una casa orfanato.

Después de muchas horas de vuelo llegué por fin al aeropuerto de Nepal dónde me esperaba Sujan Pariyar, el Director de la casa, que junto con su hermana biológica y su madre se encargan de sacar adelante 11 niños de entre 4 y 13 años.

Nepal Voluntario

Dejando atrás el caos del aeropuerto y de aquella ciudad, el recibimiento de Sujan fue muy acogedor. Desde el primer momento me hizo sentir como en mi propia casa y como si fuera un miembro más de aquella gran familia que formaban él y sus “hermanos”, cómo a él le gusta llamarlos. Yo también empecé a ser “sister” desde el mismo momento en que pisé aquella casa.

Sólo tengo palabras bonitas para los que empezaron a ser mis “brothers” y “sisters” en menos de un segundo. A pesar de estar a miles y miles de quilómetros de mi casa y de mi familia me hicieron sentir como si llevara allí media vida. Me acogieron como una más, me llenaron de abrazos y sonrisas, y me rescataron de mi estado de nerviosismo y de no sé qué. Me devolvieron aquella fuerza y tranquilidad que se necesita para tirar adelante. Qué ironías de la vida, verdad? Te plantas en la otra punta del planeta para ayudar a los que más lo necesitan, y resulta que son ellos los que te rescatan a ti, los que te hacen entender la vida de otra manera, los que te consuelan y te preguntan si estás bien, si te gusta la comida, y los que te dan mucho más de lo que tú les puedas dar a ellos.

Me llevé de allí muchas enseñanzas y conocimientos, convencida que yo iba para ofrecerles todo lo mejor de mi, y lo que conseguí fue aprender sobre la vida, sobre la humildad, sobre los valores que realmente importan, sobre el respeto de unos a otros, sobre compartir amor, sobre ser agradecido y una larga lista imposible de acabar.

No vi ni un solo día una riña entre aquellos niños, ni una sola cara de enfado, ni una rabieta, ni una sola queja, nada! A pesar de no tener ropa nueva, de comer siempre lo mismo, de no saber que son los caramelos ni los caprichos, de ir con zapatos agujereados y no haber salido nunca de su barrio, son los niños más alegres, educados y agradecidos que he conocido nunca. Se divierten, juegan entre ellos con cualquier cosa (una cuerda, una bola hecha de papel o unos colores), bailan, ríen y sobretodo desbordan felicidad, lo cual te obliga a plantearte muchas cosas.

Lo que de allí me llevé me acompañará el resto de mi vida y la gente que conocí siempre la llevaré conmigo. Fue una experiencia impactante, conocer una nueva cultura, una nueva gente, formar parte de ellos en el día a día, con nuevas costumbres y formas de vida, pero en definitiva, sintiéndote uno más.

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Hubo experiencias muy muy duras, como ir a repartir comida a una iglesia donde atendían a los más pobres, a los que no tienen nada y viven en la calle, se te revuelven las tripas de ver gente en aquellas condiciones: sucios, desnutridos y enfermos, sobretodo niños y bebés y no entiendes cómo eso es posible, se te cae la lágrima sin que puedas hacer nada por frenarla y acaba saliendo. Te planteas tantas cosas que no te caben en la cabeza y piensas: “¿Cómo es posible?”.

Sin embargo también me quedé fascinada por la cantidad de gente que anda por el mundo ayudando a los más desfavorecidos, haciendo todo lo que está en sus manos para hacerles la vida un poco más amena y llevadera. Gente muy joven, también gente mayor, gente valiente que deja atrás sus comodidades para repartir sonrisas y muestras de cariño con los más necesitados, que diría yo que casi lo agradecen más que el plato de comida que les puedas dar.

No me queda más que agradecerle a Sujan todo lo que hizo por mi, todos los lugares a los que me llevó, todas sus enseñanzas sobre su país, su cultura, su comida (que su madre cocinaba a la perfección), por hacerme de guía y llevarme a visitar templos y monumentos, algunos considerados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, al fantástico lago de Pokhara, gracias por sus paseos turísticos por Katmandú, por compartir tantos y tantos momentos de risas y por todo lo que aprendí de ellos y de aquel hermoso lugar. Gracias.

 

Volunteering Nepal

 

Voluntario Nepal

 

I am not a person to express my feelings and much less to translate them in written form but in this case I  made an exception because I owe it to Sujan.

I started my madness on February 8, 2016 at the Barcelona airport, where I really realized that I was going alone to a country unknown to me. I did not know what I was going to find there, not even if I was coming back, but there I was, pretending to be the safest and brave woman in the world willing to cross half a planet to volunteer in a Children’s home.After many hours of flying, I finally arrived at the airport in Nepal where I was waiting for Sujan Pariyar, the Director of the house, who together with his biological sister and mother are responsible for carrying forward 11 children between 4 and 13 years.

Leaving behind the chaos of the airport and that city, the reception of Sujan was very welcoming. From the first moment he made me feel like in my own house and as if he were a member of that great family that he and his “brothers” were, how he likes to call them. I also started to be “sister” from the moment I stepped on that house.I only have nice words for those who started being my brothers and sisters in less than a second. In spite of being thousands and thousands of miles from my house and my family they made me feel as if I had been there half a life. They welcomed me like one more, filled me with hugs and smiles, and rescued me from my state of nervousness and I do not know what. They gave me back that strength and tranquility that it takes to pull forward. What ironies of life, right? You plant on the other side of the planet to help those who need it most, and it turns out that it is they who rescue you, those who make you understand life differently, those who comfort you and ask you if you are well , If you like food, and those that give you much more than you can give them.

I took from there many teachings and knowledge, convinced that I was going to offer them all the best of me, and what I got was to learn about life, about humility, about the values ​​that really matter, about respect for one another, About sharing love, about being grateful and a long list impossible to end.

Volunteer work in Nepal

I did not see a fight between those children, not a single face of anger, not a tantrum, not a single complaint, nothing! Despite not having new clothes, always eating the same, not knowing that they are the sweets or the whims, to go with holes and never leave their neighborhood, are the most cheerful, educated and grateful children I have Never known. They play with each other, play with anything (a rope, a ball made of paper or some colors), they dance, they laugh and above all they overflow happiness, which forces you to think about many things.

What I took from there I will accompany the rest of my life and the people I met will always take her with me. It was a shocking experience, to know a new culture, a new people, to be part of them in the day to day, with new customs and ways of life, but in short, feeling one more.

There were very hard experiences, like going to distribute food to a church where they attended to the poorest, those who have nothing and live in the street, you are gutted to see people in those conditions: dirty, malnourished and sick , Especially children and babies and do not understand how that is possible, you drop the tear without you can do anything to stop it and ends up leaving. You raise so many things that do not fit in your head and you think: “How is it possible?”.

However, I was also fascinated by the number of people who walk around the world helping the most disadvantaged, doing everything in their power to make life a little more enjoyable and bearable. Very young people, also old people, brave people who leave behind their comforts to share smiles and signs of affection with those most in need, which I would say they almost thank you more than the plate of food you can give them.

Pokhara inxchan trip

I can only thank Sujan for everything he did for me, all the places he took me, all his teachings about his country, his culture, his food (which his mother cooked perfectly), for guiding me And take me to visit temples and monuments, some of which are considered World Heritage by UNESCO, to the fantastic lake of Pokhara, thanks for your tour of Kathmandu, for sharing so many moments of laughter and for everything I learned from them and from That beautiful place. Thank you.

 

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